Devocional diario

10 de octubre

Acordate del cielo azul

No tengas temor de ellas; recuerda bien lo que el SEÑOR tu Dios hizo a Faraón y a todo Egipto.
Devarim (Deuteronomio) 7:18

La memoria es una herramienta y casi nadie la usa a propósito. Cuando sientas frío, pensá en un sol que ya te calentó. Cuando te toque una derrota pasajera, acordate de tus triunfos y de tus logros. Cuando necesites amor, reviví los abrazos que te dieron, los paisajes que disfrutaste, las risas que te brotaron. Si eso lo tuviste, lo podés volver a tener; lo que lograste una vez, lo podés volver a ganar.

Del otro lado está lo que conviene desechar: los recuerdos que sólo lastiman y el rencor que se guarda como si sirviera de algo. Ahí la memoria deja de ser herramienta y se vuelve carga. Todas las imágenes están guardadas en tu mente, y sos vos el que decide cuáles vuelve a mirar. No hay carga que se nos dé y no tengamos capacidad de llevar; el problema es que solemos cargar además las que ya pasaron.

Hacé una cuenta concreta. ¿Cuál era tu mayor problema hace diez años? Es muy probable que hoy no sea nada. Y si dentro de diez años los problemas de esta semana tampoco van a ser nada, vale preguntarse por qué entregarles el ánimo de hoy. Aprender del pasado es una cosa; vivir ahí, otra. Buscá vivir el presente aprendiendo de lo que ya viviste, sin cargar encima las situaciones que ya pasaron.

Y sobre todo, acordate de tu Creador, que siempre se acuerda de vos. Devarim (Deuteronomio) lo repite todo el tiempo: recordá el día que estuviste delante de Él, recordá bien lo que hizo con Faraón. No es nostalgia, es evidencia. Hoy anotá en un papel tres cosas que Elohim (Dios) ya hizo con vos, y leelas la próxima vez que el cielo se ponga gris.

Este devocional sale deLos pañales de ayer