Devocional diario

10 de noviembre

Dolores que anuncian un nacimiento

Y todo esto será principio de dolores.
Mathyahu (Mateo) 24:8

Después de la lista, Yahshúa (Jesús) pone una frase que ordena todo: y todo esto será principio de dolores. Las guerras, las calamidades y los falsos mesías no son el final; marcan sólo el inicio de la tribulación que vendrá antes de su venida. La expresión es una analogía de un alumbramiento. Así como una mujer siente dolores antes del parto, y esos dolores van en aumento, de la misma manera el mundo sentirá dolores antes de la llegada del Mesías.

No es una imagen inventada. En la tradición judía se los conoce como «los dolores de parto del Mesías», un tiempo de angustia previo a su venida, y Yirmeyah (Jeremías) lo describe así. Varias profecías comparan la llegada del Mesías con un nacimiento: Mijah (Miqueas), Yeshayah (Isaías) y también Apocalipsis, donde la mujer encinta clama con dolores de parto y da a luz un hijo varón que regirá con vara de hierro a todas las naciones.

La figura del parto dice algo que la palabra «tribulación» sola no dice. El dolor de parto no es el dolor de una enfermedad: es el dolor de algo que está naciendo. Va en aumento, y aun así no es la señal de que todo se rompe, porque tiene destino. Eso no vuelve liviano lo que te duele, pero le cambia el nombre. Si lo que estás pasando es parto y no derrumbe, se aguanta distinto. A nadie se le pide que no grite en un parto; se le recuerda para qué está gritando.

No te pido que llames bendición a lo que te duele. Te pido algo más chico: hoy, frente a lo que tenés encima, preguntale a Elohim (Dios) qué está naciendo, y anotá lo primero que te venga. Volvé a esa nota la próxima vez que duela.

Este devocional sale deMateo 24