Devocional diario
10 de diciembre
La letra sí se mide
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.
Ni el propósito de la música ni su estilo alcanzan para decidir si un cristiano puede escuchar música secular. El contenido de la letra, en cambio, sí debe ser considerado. Filipenses 4:8 no habla específicamente de música, pero es una excelente guía de lo que deberíamos escuchar: lo verdadero, lo honesto, lo justo, lo puro, lo amable, lo de buen nombre, lo digno de alabanza.
La lógica es sencilla. Si esas son las cosas en las que debemos pensar, seguramente también son las que debemos invitar a nuestra mente a través de la música y las letras. La pregunta entonces es concreta: ¿puede la letra de una canción secular ser totalmente verdadera, noble, justa, pura, amorosa, admirable y digna de alabanza? Si la respuesta es sí, no hay absolutamente nada de malo en que un creyente la escuche.
Y hay que decir la otra parte. Mucha música secular no cubre ese estándar: frecuentemente contiene inmoralidad y violencia, degrada la pureza y desvaloriza la integridad. Un cristiano no debe escuchar deliberadamente una canción que glorifique lo que se opone a YAHWEH (Jehová). Pero también hay muchas canciones que no lo mencionan y aun así promueven honestidad, pureza e integridad; si una canción de amor honra la santidad del matrimonio o la pureza del amor verdadero, se puede escuchar y aun disfrutar. El criterio no es el género ni el idioma: es lo que la canción celebra.
Esto se prueba con una canción, no con una teoría. Tomá la que más repetís esta semana, leé la letra escrita, sin la melodía que la salva, y pasala por esa lista. Leela en voz alta si hace falta, porque las letras aguantan bastante menos leídas que cantadas. Si no aguanta esa lectura, sacala hoy de la lista.


