Devocional diario
10 de febrero
Te capacita y después te pregunta
Yo a la verdad os bautizo con agua para arrepentimiento, pero el que viene detrás de mí es más poderoso que yo, a quien no soy digno de quitarle las sandalias; Él os bautizará con el Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo) y con fuego.
Yojanan (Juan) fue claro sobre el alcance de lo suyo: él bautizaba con agua para arrepentimiento, y detrás venía uno más poderoso, a quien no era digno de quitarle las sandalias, que bautizaría con el Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo) y con fuego. Son dos cosas distintas. El bautismo del Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo) es cuando el Ruaj de Elohim (Dios) mora en el corazón y nos ayuda a hacer lo que por nosotros mismos no podíamos hacer. El de fuego, por la descripción que hace Yahshúa (Jesús), parece vinculado al juicio: el bieldo en la mano, el trigo al granero y la paja al fuego inextinguible.
Fijate el orden, porque es todo el asunto. Primero Elohim (Dios) capacita, y después pide cuentas. No es un examen sin clase previa, ni una vara puesta donde nadie puede llegar. De eso habla Malaji (Malaquías) cuando anuncia el día ardiente como un horno, en el que los soberbios y los que hacen el mal serán como paja, mientras para los que temen su Nombre se levantará el sol de justicia con la salud en sus alas.
Lo que esto te quita es una excusa. Si el Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo) fue dado para que puedas obedecer, «no puedo» dejó de ser una explicación válida para lo que ya sabés que tenés que cambiar. Y lo que te da, en el mismo movimiento, es descanso: no se te está pidiendo fuerza propia. Se te está pidiendo dejar que Él haga adentro lo que vos venís intentando afuera.
Nombrale hoy a Elohim (Dios) una sola cosa en la que fallás siempre, y pedile el Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo) ahí, en ese punto exacto, no en general.


