Devocional diario

10 de mayo

Lo que ve el alma cuando dormís

Después de esto, Yo derramaré mi Ruaj sobre toda carne. Tus hijos e hijas profetizarán, tus ancianos soñarán sueños, tus jóvenes verán visiones.
Yoel (Joel) 2:28

Empieza un estudio distinto, y arranca con una pregunta doméstica: ¿cómo es que las personas que usan lentes en la vida diaria no los necesitan en sus sueños y ven todo con claridad? El estudio propone un ejercicio antes de seguir. Cerrá los ojos e imaginate el Altar del Señor; no leas más hasta terminar de imaginarlo. Y después la pregunta: si tenías los ojos cerrados, ¿cómo lo viste? Se ve con el alma, no con los ojos.

La Escritura habla así. Yojanan (Juan), en Apocalipsis, dice que vio tronos y que vio las almas de los que habían sido decapitados por dar testimonio de Yahshúa (Jesús). Vio con el alma. Los ojos físicos son el medio de lo que el alma ve. Y eso explica por qué los sueños son tan reales: son imágenes que el alma captó antes. Yoel (Joel) anuncia un derramamiento en el que los ancianos soñarán sueños y los jóvenes verán visiones, y concuerda con Números 12:6 y con MaAseh Shlechim (Hechos) 2:17. El Eterno está diciendo que va a haber muchos sueños, porque en los últimos tiempos se incrementarán.

Conviene tomarlo en serio sin pasarse de la raya. Hay dos modos de equivocarse con esto: despachar todo sueño como basura del cerebro, o tratar cada sueño como si fuera un telegrama del cielo. El estudio no promete ninguna de las dos cosas. Tampoco promete que vas a saber interpretar lo que soñaste. Dice algo más modesto y más firme: el alma ve, y los sueños van a aumentar. De dónde viene cada uno es otra pregunta, y a eso vamos en los próximos días.

Hoy hacé sólo una cosa: anotá lo que soñaste, sin interpretarlo. Guardalo y dejalo quieto.

Este devocional sale deInterpretación de los sueños