Devocional diario
11 de enero
Los sabios que habían hecho la tarea
Cuando Yahshúa (Jesús) nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.
Los que llegaron buscando al rey de los judíos no eran astrólogos paganos. La traducción griega usó la palabra magos y de ahí salió «magos» en español, pero la versión hebrea dice jajamim, que quiere decir «hombres sabios». En la cultura judía se les llama jajamim a los hombres que estudian la Torá. Y en el tiempo de Yahshúa (Jesús) había más judíos en Babilonia que en la Tierra de Israel: sólo el cinco por ciento de los cautivos regresó, el resto se quedó allá.
Con ese dato la escena se acomoda sola. Eran judíos expertos en la Torá y los profetas, venidos de esa colonia, que conocían bien las profecías del Mesías Rey. Una de ellas está en Daniel, profeta que vivió justamente en Babilonia. Daniel había leído a Yirmeyah (Jeremías), había mirado atentamente el número de los años del exilio, se había puesto en ayuno, oración y ruego para entender los tiempos, y le fue revelado cuándo aparecería el Mesías Príncipe. Esos sabios habían estudiado ese cálculo, y esperaban su llegada precisamente en esos años.
O sea que no fueron por casualidad ni por curiosidad astronómica. Fueron porque alguien había hecho la tarea. Mientras en Jerusalén nadie estaba esperando nada, un grupo de estudiosos a cientos de kilómetros tenía el tiempo aproximado en la mano, porque se tomaron en serio la lectura de la Escritura y del profeta que los precedió. Y fijate que el trabajo fue por tandas: Daniel leyó a Yirmeyah (Jeremías), y generaciones después otros leyeron a Daniel. Nadie empezó de cero.
Eso cuesta y no se luce: sentarse, leer, comparar, anotar, preguntar. Hoy elegí un pasaje que siempre pasás por encima y estudialo de verdad, con tiempo. Lo que Elohim (Dios) revela suele encontrar preparado al que estaba leyendo.


