Devocional diario

11 de octubre

El amor se hace en gestos

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser.
1 Corintios 13:4-8

Hay una lista que circula con cincuenta maneras de amar a la pareja, y lo llamativo es lo chico de cada cosa. Empezar el día con un abrazo. Desayunar en la cama. Decirse «te amo» cada vez que se separan. Elogiarse sin motivo. Dejar notas por la casa. Tomarse de las manos. Pedirle que se case de nuevo con vos. Ninguna de esas cosas es una hazaña; ninguna requiere plata, tiempo libre ni una fecha especial.

Fijate cómo describe el amor 1 Corintios 13: sufrido, benigno, sin envidia, sin jactancia, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor. Todo eso está escrito en verbos, no en sentimientos. El amor de ese capítulo no es algo que te pasa: es algo que hacés, y se hace de a poco, repetido, en los días comunes donde no hay nada que celebrar.

Ahí está el problema de muchos matrimonios que no están peleados sino desganados. No se rompieron por una traición: se fueron secando por falta de gestos. Y el gesto es justamente lo primero que uno deja de hacer cuando ya no tiene que conquistar a nadie. Se vuelve compañero de logística: quién busca a los chicos, quién paga el recibo, quién apaga la luz. Nadie decide eso; se acomoda solo, como se acomoda el polvo. Y el día que uno se da cuenta, ya hace meses que no se miran.

La lista también pide no acostarse enojados y poner a la pareja primero en las oraciones. Empezá por eso último, que no depende del otro. Y después elegí uno solo de los gestos, el más barato y el más tonto, y hacelo hoy antes de dormir. El amor nunca deja de ser, pero sí puede dejar de mostrarse.

Este devocional sale deLos pañales de ayer