Devocional diario

11 de noviembre

Que no se te enfríe el amor

Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.
Mathyahu (Mateo) 24:13

La lista sigue con más señales y una promesa corta. Persecución a los creyentes: os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre; muchos tropezarán, se entregarán unos a otros y unos a otros se aborrecerán. Engaño: muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos. Incremento en la maldad: por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Y evangelismo global: será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.

Fijate la causa y el efecto de la tercera. La maldad se multiplica afuera, y lo que se enfría es el amor adentro. No dice que el amor se pierda de golpe: dice que baja de temperatura. Y en medio de las señales aparece la única instrucción personal del bloque: el que persevere hasta el fin, éste será salvo. No pide heroísmo. Pide no soltar.

Ese enfriamiento es la parte que te toca reconocer, porque no se siente como pecado: se siente como cansancio. Dejás de llamar al que está solo, dejás de dar porque total nadie agradece, te blindás porque ya te decepcionaron una vez. Uno se enfría por prudencia, no por maldad, y ahí está lo peligroso. Al leer la lista cuesta no notar que muchas señales ya son visibles y se publican en las noticias del mundo entero; lo que no sale en las noticias es la temperatura de tu amor. Esa señal la medís vos y nadie más.

Hoy hacé un gesto de los que ya dejaste de hacer. Llamá, ayudá, perdoná. Uno solo, y hoy. No esperes que te vuelvan las ganas: las ganas vienen después del gesto.

Este devocional sale deMateo 24