Devocional diario

11 de junio

Cuando responde sólo un remanente

La segunda parte del capítulo once cambia de tono. Después de honrar a Yojanan (Juan), Yahshúa (Jesús) se da vuelta y confronta al pueblo por no recibir al enviado de YAHWEH (Jehová), y advierte sobre las consecuencias con una profecía. El estudio lo resume en una línea que conviene no pasar rápido: a pesar de que el Señor mandó a Yojanan (Juan) a preparar el camino del Mesías, sólo un remanente respondió; pocos reconocieron a Yahshúa (Jesús).

Detenete en la desproporción. Hubo profecías anunciándolo durante siglos, un profeta en el desierto llamando al arrepentimiento, multitudes que bajaron al Jordán a bautizarse, y después milagros a la vista de todos. Con todo ese despliegue, el resultado medible fue un resto. No fue por falta de evidencia ni por falta de aviso. Fue por lo que el pueblo hizo con la evidencia y con el aviso. Y un remanente no es un fracaso del plan: es la medición honesta de lo que la gente hizo con la oportunidad que tuvo delante.

Eso desarma una idea bastante cómoda: que si tuviéramos más señales creeríamos más. La generación que tuvo las señales más claras respondió apenas en parte, y el orden del capítulo lo deja a la vista: primero el elogio al mensajero, después la confrontación, y después una profecía con nombres de ciudades. La pregunta se te devuelve. Vos ya sabés cosas que todavía no obedeciste; ya recibiste avisos que archivaste para más adelante. El problema casi nunca es de información, y por eso más señales no lo resolverían.

Hoy tomá una cosa que sabés hace tiempo que tenés que hacer y hacela antes de que termine el día. Una. La que se te vino a la cabeza mientras leías.

Este devocional sale deMateo 11