Devocional diario

12 de octubre

La tormenta también limpia

Bueno es Dios para fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían.
Nahúm 1:7

Cuentan que un campesino le pidió a Elohim (Dios) poder mandar sobre la naturaleza para que le rindieran mejor las cosechas, y le fue concedido. Pedía lluvia ligera y llovía ligero; pedía sol y el sol brillaba en su esplendor; pedía más agua y llovía con regularidad. Pero llegó el tiempo de la cosecha y fue un fracaso total. Desconcertado y medio molesto, preguntó por qué había salido así, si él había puesto los climas que creyó convenientes.

La respuesta fue precisa: pediste lo que quisiste, no lo que de verdad convenía. Nunca pediste tormentas, y las tormentas limpian la siembra, ahuyentan a los animales que la consumen y la purifican de plagas. Lo que el campesino descartó por incómodo era parte del sistema. Su error no fue pedir mal una vez: fue creer que tenía la lista completa de lo que su campo necesitaba.

Nosotros hacemos igual. Queremos una vida de puro amor y dulzura, sin circunstancias. Y resulta que el optimista no es el que no ve las dificultades, sino el que no se asusta ante ellas ni se echa para atrás. Las dificultades maduran a la gente, la hacen crecer. Muchas veces hace falta una tormenta de verdad para darse cuenta de cuánto tiempo se perdió preocupándose por chubascos pasajeros. Por eso se puede decir, sin exagerar, que las dificultades son ventajas.

Nahúm dice que Elohim (Dios) es bueno para fortaleza en el día de la angustia y conoce a los que en Él confían. Lo importante no es huir de la tormenta, sino saber que va a pasar y que va a dejar algo. Si estás en una, dejá de pedir que se detenga y pedí ver para qué sirve.

Este devocional sale deLos pañales de ayer