Devocional diario

12 de marzo

Cuánto dar y con qué ánimo

Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque YAHWEH (Jehová) ama al dador alegre.
2 Corintios 9:7

Conviene poner los datos sobre la mesa. Diezmar es un concepto del Antiguo Pacto: era un requisito de la ley por el cual todos los israelitas ofrendaban al tabernáculo o al templo el diez por ciento de las cosechas que cultivaban y del ganado que criaban. De hecho la ley pedía varios diezmos —uno para los levitas, otro para el uso del templo y las fiestas, otro para los pobres de la tierra—, lo que sumaba alrededor del veintitrés por ciento.

El Nuevo Pacto en ninguna parte ordena, ni recomienda, someterse a un sistema legalista de diezmos, y tampoco fija un porcentaje de ingreso. Lo único que dice es que se aparte algo «según haya prosperado». La iglesia tomó el diez por ciento del Antiguo Pacto y lo usa como mínimo recomendado, que no es lo mismo que una tasa obligatoria. Debemos dar lo que podamos: a veces será más que un diezmo, a veces menos, según los recursos de cada uno y las necesidades de la comunidad. El Nuevo Pacto sí habla, y bastante, de la importancia y los beneficios de dar.

Por eso el asunto no se resuelve con una tabla, sino orando. Yaakov (Santiago) dice que la sabiduría se pide, y esta es una de las cosas que hay que pedir: cuánto, a quién, cuándo. Y sobre todo con qué motivo, porque todo diezmo y toda ofrenda se dan con motivos puros, como acto de adoración a YAHWEH (Jehová) y de servicio al cuerpo de Yahshúa (Jesús). Diezmar y ofrendar está destinado a ser un gozo y una bendición, y tristemente no siempre es lo que se ve en la comunidad de fe de hoy.

Definí hoy una cifra delante de Él, no delante de nadie más, y dala sin tristeza. Él no está midiendo el monto: está mirando el ánimo.

Este devocional sale de¿Es legítimo diezmar y ofrendar?