Devocional diario

13 de octubre

Un matrimonio es una sociedad

Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo.
Efesios 5:21

Hubo una frase publicitaria que se puso de moda: «juntos podremos hacerlo». Como lema de matrimonio es de los mejores. El matrimonio es una sociedad, y eso descarta dos modelos muy comunes: el de uno que manda y otro que obedece, y el de dos personas que hacen su vida por separado y de vez en cuando se cruzan en la cocina.

En una empresa es raro que los socios hagan lo mismo. Uno lleva el mercadeo y el otro la fabricación; uno maneja las finanzas y el otro se encarga del personal. Las funciones son distintas y todas son vitales: si una falla, el negocio se cae igual. En el matrimonio pasa lo mismo. Cada cónyuge tiene responsabilidades diferentes y ninguna es decorativa. Y una sociedad comercial fracasa sin remedio si los socios no se hablan, no acuerdan metas y no se rinden cuentas.

Bajalo a tu semana. ¿Sabés cuánto entra y cuánto sale en tu casa, o eso es tema del otro? ¿Hay una meta que los dos acordaron para este año, o cada uno rema hacia donde le parece? ¿Cuándo fue la última conversación que no fue sobre logística? La mayoría de los matrimonios que se apagan no dejaron de quererse: dejaron de reunirse. Dos socios que no se sientan a revisar los números descubren el problema cuando ya no hay caja. En una casa pasa igual, salvo que lo que se vacía no es la caja.

Efesios 5:21 pide que se sometan unos a otros por reverencia al Mesías. Eso es rendición de cuentas mutua, no jerarquía. Esta semana sentate media hora con tu pareja, sin teléfonos, y acordá una sola meta común. Escribila. Una sociedad empieza cuando los dos firman lo mismo.

Este devocional sale deLos pañales de ayer