Devocional diario

14 de octubre

Levantate una vez más

Porque el justo cae siete veces; y vuelve a levantarse.
Mishlei (Proverbios) 24:16

La diferencia entre el éxito y el fracaso suele ser una sola cosa: levantarse una vez más que el número de tus caídas. La Escritura está llena de gente que tenía todos los motivos para abandonar. Moisés tuvo una niñez interrumpida y creció con una familia de crianza; tenía un temperamento fuerte, una lengua necia y un historial criminal. Cuando Elohim (Dios) lo llamó, al final aceptó.

Josué vio la Tierra Prometida y después tuvo que dar cuarenta años de vueltas por el desierto con gente que no creía lo que él sí creía: que podían conquistar a sus enemigos y poseer la tierra. Tenía derecho al desánimo y no lo usó; seguía estando dispuesto cada vez que Elohim (Dios) decía que siguieran. Pedro tardó en pasar de pescador a pescador de hombres: se hundió tratando de caminar sobre el agua, fue reprendido con dureza por querer decirle a Yahshúa (Jesús) lo que debía hacer, y lo negó en la hora en que más falta hacía. Pudo verse como un fracasado sin esperanza. Cuando llegó la oportunidad de predicar ante miles en Pentecostés, respondió.

Fijate que en ninguno de los tres la historia se define por la caída, sino por lo que hicieron con la próxima invitación. Eso es lo que te toca hoy. Tal vez arrastrás algo que te dejó marcado: un negocio que se fundió, un matrimonio que no aguantó, una recaída, un examen perdido dos veces. Y andás con la idea de que ya quedaste clasificado.

No importa lo que hayas hecho: no sos un fracaso hasta que te caés y te rendís. Hoy retomá una sola cosa que dejaste botada por vergüenza. Volvé a empezarla, aunque sea en chiquito.

Este devocional sale deLos pañales de ayer