Devocional diario
15 de febrero
Tres ofertas y una sola respuesta
Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de YAHWEH (Jehová).
Las tres tentaciones no fueron improvisadas: corresponden a los tres tipos de deseo que Yojanan (Juan) nombra en su carta, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida. La primera fue el pan: si sos Hijo de YAHWEH (Jehová), decí que estas piedras se conviertan en pan. No apuntaba sólo al hambre y a romper el ayuno; le ponía en duda la identidad. La segunda fue en el pináculo del Templo, y ahí el diablo citó la Escritura, tergiversada, para que pareciera algo bueno. La tercera fue la más difícil: todos los reinos del mundo y su gloria, si se postraba.
Tenían una lógica en común: ofrecerle la meta final sin pasar por el sufrimiento del proceso. Pan sin esperar, respaldo sobrenatural sin sentido, los reinos sin la cruz. Y Yahshúa (Jesús) respondió las tres del mismo modo, citando la Toráh: no sólo de pan vive el hombre; no tentarás a YAHWEH (Jehová) tu Elohim (Dios); a YAHWEH (Jehová) adorarás y a Él sólo servirás. Tres veces «escrito está». Después el diablo lo dejó, y vinieron ángeles a servirle.
El atajo sigue siendo la oferta más común que vas a recibir. El resultado que querés, sin el tiempo que cuesta. El dinero, sin el trabajo. La reputación, sin los años. El matrimonio arreglado, sin la conversación difícil. Y, como en la segunda tentación, muchas veces viene con un versículo encima para que parezca fe.
Aprendé la defensa que usó: la Palabra sabida, en la boca, a mano. Elegí un pasaje que hable justo de tu tentación más frecuente y memorizalo esta semana. No se pelea con lo que no tenés a mano.


