Devocional diario

15 de abril

La regla de oro en positivo

Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.
Mathyahu (Mateo) 7:12

La regla de oro se conoce en todo el mundo en su forma negativa: no hagas a otros lo que no querés que te hagan a vos. Yahshúa (Jesús) enunció el mismo principio en el Sermón del Monte, pero al revés, en positivo: hacé con los demás lo que querés que hagan con vos. Parece un detalle de redacción y no lo es. La versión negativa se cumple quedándose quieto; la positiva exige moverse.

Tampoco es casualidad dónde la colocó: justo después de hablar de juzgar. Uno tiende a juzgar duro a los demás mientras espera misericordia para sí mismo, y ahí está el nervio del asunto. Y aunque el principio suene universal, su origen está en la Toráh, en forma de mandamiento: amarás a tu prójimo como a ti mismo. Shaul (Pablo) explicó que ahí se resume toda la ley, porque el amor no hace mal al prójimo, y lo planteó en términos de deuda: no debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros.

Yahshúa (Jesús) fue todavía más explícito. Cuando le preguntaron cuál era el gran mandamiento de la ley, respondió que amar a YAHWEH (Jehová) con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente; y que el segundo, semejante a ese, es amar al prójimo como a uno mismo. De esos dos dependen toda la ley y los profetas. Son las dos caras de la misma moneda, y por eso Yojanan (Juan) lo escribió sin suavizarlo: el que dice amar a YAHWEH (Jehová) y aborrece a su hermano es un mentiroso, porque no puede amar al que no ha visto si no ama al que ve todos los días.

Pensá en la persona con la que estás más duro. Hoy hacé por ella una cosa concreta de las que querrías que alguien hiciera por vos.

Este devocional sale deMateo 7