Devocional diario

15 de septiembre

Lo que se gana dejando

Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.
Mathyahu (Mateo) 19:29

Los doce también lo habían dejado todo, y al oír la conversación con el joven rico Kefa (Pedro) hizo la pregunta que muchos tenían adentro: nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué tendremos? Yahshúa (Jesús) no lo retó por preguntar. Le contestó con precisión: en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, los que lo siguieron se sentarán sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.

Esa respuesta cierra por fin una discusión que los discípulos arrastraban desde varios capítulos: qué papel iban a jugar en el Reino mesiánico y cuándo. Y después amplió la promesa más allá de los doce, para todos los que vendrían después. Cualquiera que haya dejado casa, familia o tierras por su nombre recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Puso el costo y la recompensa en la misma frase, sin esconder ninguno de los dos.

Conviene leerlo con cuidado, porque no es un negocio. El que deja para recibir cien veces más no dejó nada: cambió de inversión. Lo que el texto promete es que nada de lo entregado por su nombre se pierde, ni queda sin registro, ni fue ingenuidad. Eso sostiene a mucha gente que hoy paga precios que nadie ve: un trabajo rechazado, una relación cortada, un domingo distinto al de todos. Nadie les aplaude eso, y muchas veces ni la familia lo entiende.

Si hay algo que dejaste por Él y todavía te duele, decíselo hoy tal como lo sentís, sin adornarlo de espiritualidad. Y anotalo. Él lo está contando aunque nadie más lo esté contando. Y lo va a devolver en una moneda que todavía no conocés.

Este devocional sale deMateo 19