Devocional diario
16 de octubre
Te fueron a buscar al camino
Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos. Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis. Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.
El Rey de la parábola hizo fiesta de bodas para su hijo y mandó a llamar a los convidados; no quisieron venir. Mandó otros siervos con el detalle de que todo estaba dispuesto, los animales ya preparados, la comida lista; ellos, sin hacer caso, se fueron uno a su labranza y otro a sus negocios, y algunos tomaron a los siervos, los afrentaron y los mataron. Al oírlo, el rey se enojó y envió sus ejércitos.
Yahshúa (Jesús) sigue con el tema del capítulo anterior: el rechazo del pueblo de YAHWEH (Jehová). Israel fue invitado y no quiso ir, y el rechazo llegó al punto de matar a los emisarios, que representan a los profetas. Pero la parábola no termina en el enojo. El Rey dijo que las bodas estaban preparadas de todos modos y mandó a sus siervos a las salidas de los caminos, a llamar a cuantos hallaran. Juntaron a todos, malos y buenos, y las bodas se llenaron.
Ahí estás vos. Si no naciste en el pueblo del Pacto, no estás en la lista original de invitados: estás en la parte donde el Rey mandó a buscar gente a la orilla del camino. Y el texto es honesto sobre quiénes entraron: malos y buenos, sin filtro previo. Nadie de los que están en esa mesa llegó por mérito, por currículum o por apellido. Llegó porque pasaron a buscarlo.
De ahí salen dos cosas. Una: la fiesta no depende de que los invitados de siempre respondan, porque los planes del Rey siguen vigentes. La otra: si entraste por invitación y no por derecho, no te queda mucho margen para mirar a nadie desde arriba. Hoy agradecé la invitación por tu nombre, y pasá a buscar a alguien.


