Devocional diario

16 de febrero

Resistir no es gritar

Someteos, pues, a YAHWEH (Jehová); resistid al diablo, y huirá de vosotros.
Yaakov (Santiago) 4:7

A diferencia de Adán, Yahshúa (Jesús) no cayó en la tentación: superó la prueba, y nos dejó el método. Con la verdad y con la obediencia a YAHWEH (Jehová). Yaakov (Santiago) lo resume en dos movimientos que van juntos: someterse a YAHWEH (Jehová) y resistir al diablo, y entonces huirá. Y el estudio aclara algo que conviene subrayar, porque se enseñó mal en muchos lugares: resistir no es «reprender». Resistir significa no ceder ante la tentación de hacer mi propia voluntad, y decidirme a hacer la voluntad de YAHWEH (Jehová).

Ahí está la corrección. Se enseñó a resistir a los gritos, como si el volumen fuera autoridad. Pero el orden del texto es otro: primero someteos, después resistid. La huida del adversario no depende de tus palabras fuertes; depende de que ya no tenga de qué agarrarse en vos. Eso es exactamente donde fallaron Adán y Eva, y donde podemos caer nosotros: no por falta de palabras fuertes, sino por haber querido, en el fondo, lo que se nos estaba ofreciendo.

El estudio agrega una promesa que sirve para los días largos: no nos sobreviene ninguna tentación que no sea humana, y YAHWEH (Jehová) es fiel, así que no permite que seamos tentados más de lo que podemos resistir, sino que junto con la tentación da también la salida. No siempre vas a poder evitar la tentación, pero sí superarla. Si viene, hay que enfrentarla. Lo que casi nunca hacemos es buscar la salida: cedemos antes, convencidos de que no existía.

La próxima vez que aparezca, antes de discutir con vos mismo, preguntá cuál es la salida y buscala treinta segundos. Casi siempre es algo tan concreto como levantarte, colgar, salir del cuarto o apagar el teléfono.

Este devocional sale deMateo 4