Devocional diario
16 de marzo
Te prueba antes de usarte
Los prudentes saben a dónde van, en cambio, los necios se engañan a sí mismos.
El estudio trae un ejemplo de fábrica. Una empresa de Colorado hace impresoras para computadoras, y antes de despacharlas las congela, después las calienta a 54 grados y enseguida las sacude violentamente durante quince minutos. Esa prueba es el último paso de un proceso llamado endurecimiento, con el que una impresora común queda lista para que la use el Ejército. Con todos los circuitos trabajando dentro de una caja de metal, el fabricante la prueba a cabalidad hasta asegurarse de que va a funcionar en el campo de batalla.
Ese es exactamente el proceso que Elohim (Dios) emplea en tu vida. Te prepara para su ejército, para luchar por su causa, y tiene que estar seguro de que vas a funcionar en el campo: en tu vida y en tu ministerio. Por eso moldea y endurece, para que resistas los procesos y los golpes que van a venir. Puede necesitar unos meses en un área y muchos años en otra.
Ahí está el dato que cambia la lectura de lo que estás pasando. La prueba no es señal de que fallaste: es parte del despacho. Martin Luther King lo dijo de otro modo: Elohim (Dios) toma años para preparar el carácter de un hombre o una mujer, y el diablo unos cuantos segundos para derrumbarlo. Se construye lento y se cae rápido, y por eso el cuidado importa tanto. El Señor cumplirá en tu vida su propósito divino: te va a formar y moldear de acuerdo con lo que Él quiere, no con lo que vos habías planeado.
Él no te llamó para fallar; te llamó para ganar, triunfar y vencer. Hoy, en la presión que ya tenés encima, en vez de pedir que se retire, pedí resistir sin quebrarte. Y cuidá el punto por donde te derrumbarían en segundos.


