Devocional diario
16 de septiembre
Quién es el mayor de todos
Empieza un capítulo que es continuación directa del anterior. Al final del 19, Yahshúa (Jesús) les había hablado a los discípulos de la recompensa de abandonar todo para seguirlo, y les dijo que a ellos les sería dada autoridad sobre las doce tribus de Israel. En el 20 sigue la misma línea de pensamiento y contesta la pregunta que quedó flotando en el aire: quién es el mayor en el Reino de los Cielos.
Vale reconocer que es una pregunta muy humana y que a nosotros nos incomoda admitirla. Los discípulos acababan de escuchar una promesa de tronos, y de una promesa de tronos a un cálculo de posiciones hay un paso muy corto. El capítulo va a mostrar ese paso con una honestidad que sorprende: una parábola sobre paga y comparación, una madre pidiendo lugares para sus hijos, diez discípulos enojados y una lección final sobre autoridad.
Lo que va a quedar claro es que el Reino usa la misma palabra que el mundo —«grande», «primero»— con un contenido invertido. Elohim (Dios) no niega que haya jerarquía; lo que hace es cambiar de raíz el criterio para llegar arriba. Y lo va a explicar no con una teoría, sino señalándose a sí mismo y lo que estaba a punto de hacer en Jerusalén. La respuesta va a ser una persona antes que una definición, y por eso no se puede discutir sin quedar uno mismo retratado en la discusión.
Entrá al capítulo con una pregunta propia en la mano. Pensá en qué lugar estás queriendo ocupar esta semana: en tu casa, en tu trabajo, en tu congregación. No lo tapes con humildad de discurso. Anotalo y leé el capítulo con eso puesto sobre la mesa. Vas a leerlo distinto.


