Devocional diario

17 de octubre

La ropa que el Rey ofrece

Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿Cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.
Mathyahu (Mateo) 22:11-14

Yahshúa (Jesús) cierra la parábola con una escena incómoda. El Rey entra a ver a los convidados y encuentra a un hombre que no está vestido de boda. Le pregunta cómo entró así, y el hombre enmudece: no tiene explicación. El Rey ordena que lo aten y lo echen fuera, y remata que muchos son llamados y pocos escogidos.

Para entender la escena hay que saber qué representa la ropa. En la simbología bíblica la vestimenta son las acciones justas de las personas, como lo dice Apocalipsis 19 de la esposa del Cordero. Y la Biblia es clara sobre el valor de nuestra propia justicia: Yeshayah (Isaías) 64:6 la llama trapos de inmundicia. El invitado del relato no llegó desnudo: llegó con sus propias vestiduras puestas y no aceptó las que el Rey le ofrecía. Ese fue todo el problema. Las vestiduras de salvación las da Él por su gracia, como dice Yeshayah (Isaías) 61:10.

El personaje resulta conocido. Es el que entra confiado en lo que trajo: años de asistencia, una familia decente, la plata que dio, los vicios que nunca tuvo. Nada de eso es malo; el asunto es para qué lo usás. Si te sirve para agradecer, va bien. Si te sirve para no necesitar que te vistan, llegaste como el hombre del relato, que cuando le preguntaron no supo qué decir. Nadie le impidió entrar: entró igual, y se sentó a la mesa convencido de que estaba bien vestido.

Fijate que quedó mudo. No hay discurso que sostenga una justicia propia delante del Rey. Hoy, en la oración, nombrá una cosa concreta con la que te estás vistiendo, entregala, y pedile a Él la ropa que sí entra.

Este devocional sale deMateo 22