Devocional diario

17 de abril

Un yugo para dos

Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera.
Mathyahu (Mateo) 11:29-30

Entre los judíos se entiende que la Ley —la instrucción de YAHWEH (Jehová), en hebreo Toráh— es un yugo que todo creyente lleva. Yahshúa (Jesús) aludió a esa idea y la corrigió por dentro: no niega que haya yugo, dice que esa carga en realidad es liviana. Quien lo escuchaba entendía perfectamente de qué estaba hablando, porque el yugo era parte del paisaje.

Fijate en el objeto. El yugo es el madero que el buey lleva sobre los lomos. Y no suele ser para uno solo: lo llevan dos animales, y unidos tiran del arado con mucha menos fuerza. Ahí está el sentido de la invitación. Yahshúa (Jesús) no nos ofrece quitarnos el yugo de encima; nos ofrece meterse debajo con nosotros. Él ya se lo puso, obediente hasta la muerte, y ahora ayuda en la marcha.

Eso cambia cómo se vive la obediencia. Si la Palabra te pesa como una lista de exigencias que tenés que cumplir a pulmón, algo se entendió mal: estás tirando del arado sin el otro animal. Yojanan (Juan) lo dice de otro modo, y es exigente: conocerlo se comprueba en guardar sus mandamientos, y el que dice permanecer en Él debe andar como Él anduvo. Pero antes de exigir nada pone algo en su lugar: si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, Yahshúa Ha Mashíaj (Jesucristo) el justo, que es la propiciación por nuestros pecados y por los del mundo entero. El que tira del arado con vos es también el que responde por vos cuando fallás.

Nombrá hoy la carga que venís arrastrando por tu cuenta y ponete al lado de Él antes de dar el próximo paso. Pedile fuerza para eso, no para todo.

Este devocional sale deMateo 7