Devocional diario

19 de octubre

Cuando la pregunta es trampa

Pero Yahshúa (Jesús), conociendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas? Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario. Entonces les dijo: ¿De quién es esta imagen, y la inscripción? Le dijeron: De César. Y les dijo: Dad, pues, a César lo que es de César, y a YAHWEH (Jehová) lo que es de YAHWEH (Jehová).
Mathyahu (Mateo) 22:18-21

Los fariseos armaron una pregunta con intención política. Le mandaron a sus discípulos junto con los herodianos, empezaron con elogios —que era amante de la verdad, que enseñaba con verdad el camino de YAHWEH (Jehová), que no miraba la apariencia de los hombres— y después soltaron la trampa: ¿es lícito dar tributo a César, o no? Cualquier respuesta lo hundía. Si decía que sí, quedaba mal con el pueblo; si decía que no, quedaba denunciado ante Roma.

Yahshúa (Jesús), conociendo la malicia, hizo dos cosas. Primero nombró la maniobra en voz alta: «¿Por qué me tentáis, hipócritas?». Después pidió la moneda del tributo, preguntó de quién era la imagen y la inscripción, y con el denario en la mano cerró el tema: dad a César lo que es de César, y a YAHWEH (Jehová) lo que es de YAHWEH (Jehová). Los mismos que lo querían hacer caer se asombraron de su sabiduría y lo dejaron en paz.

Guardá el orden, porque sirve. No empezó explicando doctrina: empezó diciendo lo que estaba pasando. Vos vas a reconocer la situación. La pregunta en la reunión familiar que no busca información sino que te contradigas. El mensaje redactado para que cualquier respuesta te comprometa. El elogio que llega justo antes del pedido. Y la reacción habitual es una de dos: caer en el juego y discutir en el terreno que te armaron, o quedarse callado por miedo a decir algo que después te usen en contra.

La salida no es la viveza ni el silencio ofendido: es una respuesta que ponga cada cosa donde va. Hoy, si te llega una de esas preguntas, no contestes rápido. Nombrá con calma lo que estás viendo, y después respondé lo que sí es verdad. En ese orden.

Este devocional sale deMateo 22