Devocional diario

2 de diciembre

Ella entendió antes que todos

Y entendiéndolo Yahshúa (Jesús), les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? pues ha hecho conmigo una buena obra. Porque siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis. Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura.
Mathyahu (Mateo) 26:10-12

La escena ocurrió en Betania, un pueblito cercano a Jerusalén donde Yahshúa (Jesús) se hospedaba cuando visitaba la ciudad santa. Estaba comiendo en casa de Simón el leproso, un hombre que probablemente había sido sanado por Él, porque de otra forma no habría estado en público. Pero la historia no es del anfitrión: es de una mujer que entró con un vaso de alabastro de perfume de gran precio y lo derramó sobre su cabeza.

Mathyahu (Mateo) no la nombra; por otro evangelio sabemos que era Miryam (María), la hermana de Lázaro. El perfume era de nardo y valía trescientos denarios, el equivalente al trabajo de un año; probablemente era su dote matrimonial. Yojanan (Juan) dice que lo derramó sobre los pies y Mathyahu (Mateo) que fue sobre la cabeza —seguramente fue en ambos—, y cada uno subraya un rol distinto: el Rey ungido en la cabeza, el siervo servido en los pies.

Los discípulos vieron un desperdicio y hablaron de los pobres. El que lo dijo fue Judas, que no se cuidaba de los pobres sino de la bolsa que administraba y de la que sustraía. María, en cambio, entendió mejor que todos ellos lo que estaba por pasar: Él iba a morir pronto, y ella le dio lo más costoso que tenía mientras todavía podía dárselo. Él lo apreció y prometió que se contaría en todo el mundo.

Eso es lo que separa a los dos personajes de esa mesa: uno calculó, la otra leyó el momento. Hay gestos que después ya no se pueden hacer, y gente a la que le podés dar tiempo o presencia hoy y no la semana que viene. Elegí una persona y dale algo que te cueste de verdad.

Este devocional sale deMateo 26