Devocional diario

2 de julio

No dejés la casa vacía

Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla.
Mathyahu (Mateo) 12:43

Volviendo al milagro que había desatado toda la discusión —la liberación del endemoniado—, Yahshúa (Jesús) aprovechó para explicar un principio espiritual. El espíritu inmundo que sale de un hombre anda por lugares secos buscando reposo, no lo encuentra y decide volver a su casa. Y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces trae consigo otros siete espíritus peores que él, y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero.

Fijate el detalle: la casa no estaba sucia. Estaba barrida y adornada, y vacía. Quien fue liberado de un demonio tiene que llenarse con el Espíritu de YAHWEH (Jehová); si no, queda un lugar limpio y disponible. La liberación no es el final del trabajo: es el comienzo. Yahshúa (Jesús) explicó que esto vale también a nivel comunitario, y su generación lo comprobó. La gran mayoría lo rechazó, y cuarenta años después Jerusalén fue destruida, el Templo quemado y todos los judíos dispersados en lo que se conoce como la Diáspora.

Esto te toca de cerca si alguna vez dejaste un vicio, cortaste una relación que te hacía daño o saliste de un ambiente que te hundía. El alivio de los primeros días es real, y también es engañoso, porque en el lugar que quedó libre todavía no hay nada. Ese vacío no se sostiene solo. Tarde o temprano algo lo ocupa, y si vos no elegís qué poner, elige lo que salió y vuelve con refuerzos. Por eso la casa barrida es más peligrosa que la sucia: parece resuelta.

Hoy elegí con qué llenar el espacio que quedó libre. Una cosa sola: una hora fija de la semana, una lectura, una gente con la que juntarte. Poné algo bueno adentro antes de que vuelva lo de antes.

Este devocional sale deMateo 12