Devocional diario

2 de septiembre

Sacudite la tierra y subí

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.
Romanos 8:28

El burro de un campesino se cayó en un pozo. Rebuznó desesperado durante horas mientras el dueño buscaba cómo sacarlo, hasta que el hombre calculó que el animal ya estaba viejo, que el pozo estaba seco y que había que taparlo de todas formas. Llamó a los vecinos, cada uno agarró una pala y empezaron a tirar tierra adentro. El burro entendió lo que pasaba y se desesperó todavía más. Después, de golpe, se aquietó.

Cuando el campesino se asomó al fondo vio algo que no esperaba: con cada palada, el animal se sacudía la tierra de encima y daba un paso arriba de ella. Lo que le estaban echando para enterrarlo se le iba convirtiendo en piso. Paladas después, el burro llegó al borde del pozo, pasó por encima y salió trotando. No cambió la situación: cambió lo que hizo con lo que le caía.

La vida te va a tirar tierra, y de todo tipo. Ya te tiró. La pregunta no es si la vas a recibir, sino qué vas a hacer en los primeros minutos: quedarte rebuznando contra la injusticia de lo que te pasa, que es comprensible y no sirve de nada, o empezar a pararte arriba de eso. Cada circunstancia trae con qué subir un escalón, aunque no se vea desde el fondo. Nadie sale de un pozo negando que está en el pozo: se sale midiendo qué hay abajo de los pies y apoyándose ahí, palada por palada.

Elegí una sola cosa de lo que te cayó encima esta semana y preguntate qué paso concreto podés dar hoy usándola. No pidas que dejen de palear. Pedí saber dónde pisar. Y no te bajes por cansancio del escalón que ya ganaste.

Este devocional sale deLos pañales de ayer