Devocional diario

20 de diciembre

Echaron suertes sobre una profecía

Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Y sentados le guardaban allí.
Mathyahu (Mateo) 27:35

Después de ser azotado, torturado y condenado injustamente por los romanos, Yahshúa (Jesús) fue forzado a cargar el madero sobre el cual iba a ser crucificado. Lo hizo hasta cierto punto, porque estaba debilitado por los golpes y el desvelo, y los romanos obligaron a otro hombre, Simón de Cirene, a que llevara la cruz. Mathyahu (Mateo) lo anota en una línea, sin comentario, como se anotan los hechos.

De la crucifixión en sí no da muchos detalles, pero sí señala datos que apuntan al cumplimiento de varias profecías mesiánicas. Uno es el reparto de la ropa: los soldados echaron suertes sobre sus vestidos, y eso ya estaba escrito. Si uno va al Tehillim (Salmo) 22 encuentra la escena entera y mucho más descriptiva: los huesos descoyuntados, el vigor secado como un tiesto, la lengua pegada al paladar, las manos y los pies horadados.

Ese salmo fue escrito siglos antes. Lo que para los soldados era una rutina —un condenado más, ropa que se reparte entre cuatro mientras se espera— era, palabra por palabra, el cumplimiento de un texto antiguo. Ellos jugaban a los dados encima de una profecía y no tenían idea. Nada de lo que ocurrió esa tarde estaba fuera de lo que Elohim (Dios) había dicho, y Mathyahu (Mateo) escribe para lectores que sabían ese salmo de memoria y podían comprobarlo solos.

Y ahí está el consuelo raro de este pasaje: en el peor momento, nada estaba fuera de control. Lo que hoy te parece puro desorden en tu vida puede estar dentro de algo que todavía no ves. No te apures a interpretar tu semana. Anotá lo que no entendés, dejalo delante de Él y seguí.

Este devocional sale deMateo 27