Devocional diario
20 de julio
Lo que hizo con la noticia
Al oír esto, Yahshúa (Jesús) se retiró de allí en una barca, solo, a un lugar desierto; y cuando las multitudes lo supieron, le siguieron a pie desde las ciudades.
La pregunta aparece sola: ¿por qué YAHWEH (Jehová) permitió que le hicieran eso a Yojanan (Juan)? El estudio la contesta sin rodeos y sin consuelo fácil. Así como pasan muchas otras cosas malas en el mundo, esto no fue por culpa de YAHWEH (Jehová) sino por la maldad del hombre. Y agrega un segundo dato: ya había llegado el tiempo de Yojanan (Juan), y también era tiempo de que sus discípulos pusieran los ojos en Yahshúa (Jesús).
Lo que sigue es lo más humano del capítulo. Al oír la noticia, Yahshúa (Jesús) se retiró en una barca, solo, a un lugar desierto. No hizo un anuncio, no organizó una respuesta, no explicó nada: evidentemente sintió la necesidad de pasar un tiempo a solas con el Padre, porque fue una noticia muy fuerte. Yojanan (Juan) no sólo era su primo; era el mensajero enviado a preparar el camino del Mesías, el hombre anunciado por Yeshayah (Isaías). Y las multitudes, cuando lo supieron, lo siguieron a pie desde las ciudades, así que ni ese retiro le salió completo.
Dos cosas te quedan de acá. Una, que no todo lo que Elohim (Dios) permite lo hace Elohim (Dios); hay maldad humana, y llamarla por su nombre no le quita nada a Él. Otra, que la primera reacción sana ante una noticia que te parte no es explicarla, ni buscar a quién culpar, ni ponerte fuerte delante de los demás: es apartarte a estar con Él con el golpe todavía fresco. Explicar antes de haber estado con Él suele producir frases que después hay que desdecir.
Si hoy estás cargando una noticia de ésas, hacé lo que hizo Él: buscá tu lugar desierto, aunque sea un rato corto y aunque después te sigan las multitudes. No tiene que salirte perfecto para servirte.


