Devocional diario
21 de octubre
Las dos mitades del mandamiento
Yahshúa (Jesús) le dijo: Amarás al Señor tu YAHWEH (Jehová) con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
La última pregunta del día vino otra vez de los fariseos, que se juntaron a una cuando oyeron que los saduceos habían quedado callados. Mandaron a un intérprete de la ley a preguntar, por tentarlo, cuál era el gran mandamiento de la Ley. Yahshúa (Jesús) respondió como buen judío: fue a la Toráh, es decir, al Pentateuco, y dentro de ella a los Diez Mandamientos.
Su respuesta tuvo dos partes. Amar a YAHWEH (Jehová) con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente: ese es el primero y grande. Y el segundo es semejante: amar al prójimo como a uno mismo. De esos dos, dijo, depende toda la ley y los profetas. En el entendimiento judío los mandamientos se resumen en diez, y los diez se dividen en dos secciones: los primeros ordenan nuestra relación con YAHWEH (Jehová), los últimos regulan la relación con el prójimo. Yahshúa (Jesús) no inventó un resumen: leyó el que ya estaba ahí.
Lo práctico es que no te deja quedarte en una sola mitad. Hay gente con una vida de oración cuidada y un trato pésimo con los que vive; y hay gente muy decente con el vecino que no le habla a Elohim (Dios) desde hace años. Las dos mitades están unidas y se sostienen entre sí. Un amor que no llega al de al lado se quedó en el aire; un amor al prójimo sin raíz se agota rápido.
Elegí la mitad que tenés más flaca. Si es la primera, apartá diez minutos hoy para Él sin pedirle nada. Si es la segunda, buscá a la persona que tenés más cerca y más descuidada, y hacé algo por ella antes de dormir.


