Devocional diario
22 de febrero
El valor también es obediencia
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque YAHWEH (Jehová), tu Elohim (Dios), estará contigo dondequiera que vayas.
El estudio arranca con la orden que YAHWEH (Jehová) le dio a Josué y la aplica al trabajo: esforzate y sé valiente, no temas ni desmayes, porque Él estará con vos dondequiera que vayas. Son dos mandatos, no uno. El esfuerzo descarta esperar a que las cosas te lleguen a las manos, y la valentía descarta la cobardía del que no se atreve a triunfar. Porque para triunfar, dice, se necesita valor.
Después corrige una confusión que se enseñó mucho: conformidad no es conformismo. Cuando Shaul (Pablo) les dijo a los filipenses que había aprendido a contentarse con la escasez, de ninguna manera estaba promoviendo el conformismo. Estaba diciendo que podés disfrutar de lo que tenés sin dejar de desarrollar tus habilidades. Las dos cosas caben juntas: paz con lo que hay y trabajo sobre lo que falta. Estar agradecido no te obliga a quedarte quieto, y esforzarte no significa que estés insatisfecho con lo que Elohim (Dios) ya te dio.
Ahí es donde el desánimo hace su trabajo silencioso. No suele presentarse como pereza, sino como espiritualidad: «si Elohim (Dios) quiere, se abrirá», «no me toca», «con esto me alcanza». Y mientras tanto el don queda sin desarrollar. El estudio es directo: el Eterno te dio habilidades, y cada una de ellas tiene que ser desarrollada con esfuerzo y valentía. Cuando desarrollás los dones y llevás a cabo las tareas que Elohim (Dios) te concedió, Él se glorifica en vos. El talento sin trabajo no glorifica a nadie.
Agarrá la habilidad que más tenés abandonada y devolvele una hora esta semana. Una sola, agendada, con día y hora. El valor casi nunca es una gran decisión: es volver a empezar algo que dejaste.


