Devocional diario

22 de agosto

Una semana después, en el monte

Una semana después de la revelación en Cesárea de Filipo, Yahshúa (Jesús) tuvo otra experiencia sobrenatural con sus discípulos, esta vez en un monte. La tradición católica ubica ese episodio en el Monte Tabor, pero hay un dato de geografía que conviene tener en cuenta: justo antes estaban en Cesárea de Filipo, en el extremo norte. Por eso lo más probable es que la montaña del relato sea el Monte Hermón, que hoy queda en la frontera entre Israel y Siria.

Fijate el modo de razonar, porque vale más que el dato. No se descarta la tradición por gusto: se la compara con lo que el propio texto dice sobre dónde estaban, y se sigue al texto. Así se estudia la Escritura. Cuando una costumbre heredada y un versículo no coinciden, el que se mueve es la costumbre, aunque tenga siglos y aunque la hayas oído toda tu vida en tu casa.

Y ese detalle tampoco es un adorno de guía turística: significa que la escena que vamos a leer pasó a pocos días y a pocos kilómetros de la pregunta «¿quién decís que soy yo?». Primero vino la confesión en palabras; después, la confirmación delante de los ojos. Hacia ahí va el capítulo estos días: la voz del Padre en la nube, la pregunta por Eliyah (Elías), un padre desesperado con su hijo enfermo, y un impuesto que hay que pagar sin dinero en la bolsa. El monte y el llano, casi el mismo día. La gloria no los sacó de los problemas cotidianos: los mandó de vuelta a ellos.

Si esta semana estás en una decisión que ya confesaste con la boca y todavía no ves nada, no la des por perdida. Volvé a decir lo que creés y esperá una semana más antes de bajarte.

Este devocional sale deMateo 17