Devocional diario

23 de febrero

El dinero no es la razón

El estudio pone el propósito como el principal secreto de todos y cada uno de los empresarios exitosos: todos iniciaron sus negocios con grandes propósitos a nivel personal, con sueños que perseguir, con una gran misión y con objetivos claros. Y después hace una distinción que conviene leer despacio. Hacer dinero es, a fin de cuentas, el objetivo de toda empresa; pero el emprendedor tiene que fundamentar su iniciativa en propósitos mucho más valiosos que el dinero. El dinero es más una consecuencia de hacer las cosas con pasión y determinación que la razón de ser del negocio.

La razón que da es práctica, no devota: si el dinero es tu razón de ser, te vas a rendir fácil cuando las finanzas no anden muy bien. Un propósito soporta un mal trimestre; una cifra, no. Lo que te sostiene en el año flojo no es la proyección, es para qué hacés lo que hacés. Por eso el propósito hay que definirlo cuando las cosas van bien: después, con la caja apretada, ya no se piensa, se reacciona.

Y hay un segundo cuidado: que el propósito empresarial no te desvíe de lo que dicen las Escrituras. En Kohelet (Eclesiastés) 12:13-14 Salomón dice que el todo de la vida es honrar a Elohim (Dios) con nuestros pensamientos y con nuestra vida, guardando sus mandamientos, porque un día compareceremos ante Él en el juicio. Temerlo y obedecerle es parte de tu propósito en la vida, también dentro del negocio. No es un compartimento aparte que se atiende los sábados.

Escribí hoy en una sola frase para qué existe lo que hacés, sin mencionar plata. Si no te sale, ahí tenés el trabajo de la semana. Si te sale, pegala donde la veas el día que los números no acompañen.

Este devocional sale deClaves para el empresario de fe · Parte II