Devocional diario

23 de julio

Tocar el borde del manto

Y cuando los hombres de aquel lugar reconocieron a Yahshúa (Jesús), enviaron a decirlo por toda aquella comarca de alrededor y le trajeron todos los que tenían algún mal. Y le rogaban que les dejara tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que lo tocaban quedaban curados.
Mathyahu (Mateo) 14:35-36

Terminada la travesía bajaron a tierra en Genesaret, que era un puerto de comercio. Aparentemente Yahshúa (Jesús) no frecuentaba mucho ese lugar, porque como suele suceder en los puertos había mucha contaminación espiritual. Pero las noticias de sus milagros habían llegado hasta allí, y la gente lo buscó. Lo reconocieron, avisaron por toda la comarca y le trajeron a todos los que tenían algún mal, rogando que los dejara tocar siquiera el borde de su manto.

Ese borde no es un detalle decorativo. Se trata del manto de oración, en hebreo talit, y sus flecos —los tzitzit— tienen un sentido que la Escritura explica: sirven de recordatorio de todos los mandamientos de YAHWEH (Jehová), para ponerlos por obra y para no andar mirando en pos del propio corazón y de los propios ojos. Es decir que la gente enferma se estaba agarrando, sin saberlo del todo, justo de la parte que habla de obedecer. La necesidad de sanidad los llevó a buscar un milagro, y en Él encontraron también la sanidad espiritual. Se llevaron más de lo que habían ido a pedir.

Eso vale para la forma en que vos llegás a Elohim (Dios). Casi nadie llega primero por amor a la santidad; se llega por el dolor, por la deuda, por el diagnóstico, por el hijo que se está perdiendo. Está bien llegar así. Lo que hay que saber es que en el lugar donde te agarrás hay más de lo que fuiste a buscar, y que el que te sana también te está llamando a obedecer. El que llega por necesidad no llega mal: llega temprano.

Hoy andá con tu necesidad concreta, sin disimularla. Y cuando pidas por ella, pedí también una cosa más: que te muestre qué mandamiento suyo tenés pendiente. Y empezá por el que ya sabés.

Este devocional sale deMateo 14