Devocional diario
25 de octubre
Cargas que vos no llevás
Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.
Yahshúa (Jesús) empieza reconociendo una autoridad real. Dice que en la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Esa cátedra era, en aquel tiempo, un asiento especial que se colocaba en las sinagogas y quedaba reservado para el maestro que enseñaba la Toráh; el nombre viene de la imagen de Moisés sentado juzgando al pueblo e interpretando la Ley, en Shemot (Éxodo) 18:13. Los fariseos y los escribas eran los que mejor conocían el texto, y por eso se sentaban ahí: para enseñarlo y para aplicarlo a la vida diaria.
Por eso sorprende el veredicto: todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo, pero no hagáis conforme a sus obras. Lo reprensible no era tanto lo que enseñaban, sino lo que hacían, o dejaban de hacer. Y el detalle que da es preciso: atan cargas pesadas, las ponen sobre los hombros de los hombres, y ellos ni con un dedo quieren moverlas. Lo que nombra no es enseñar mal: es exigir sin cargar.
Fijate si no tenés una cátedra chica en alguna parte. El que es papá tiene una. El que dirige un equipo tiene una. El que lleva años en la congregación tiene una, aunque nadie lo haya nombrado. Y desde cualquiera de esas sillas es facilísimo poner cargas: exigir puntualidad llegando tarde, pedir paciencia sin tenerla, mandar a los hijos a la Palabra sin abrirla uno. La carga se pone con una frase y la lleva otro toda la semana.
La prueba es sencilla y la podés hacer hoy. Pensá en lo último que le exigiste a alguien de tu casa o de tu trabajo, y preguntate si vos lo estás cumpliendo. Si no, empezá por ahí antes de volver a pedirlo.


