Devocional diario
25 de febrero
Antes de la ley ya había diezmo
Empieza un estudio que suele discutirse a los gritos y casi nunca por orden: si es legítimo diezmar y ofrendar. El estudio avisa de entrada cómo va a trabajar el tema, y el aviso ya es parte de la enseñanza: para explicarlo a profundidad hay que hacerlo bajo una línea de tiempo. Y el primer punto de esa línea está en Bereshit (Génesis) 14:18-20, donde aparece por primera vez en el texto bíblico la palabra «diezmo», y con ella un sacerdote llamado Melki-Tzedek (Melquisedec) y Avraham (Abraham).
El método importa tanto como la conclusión. Discutir el diezmo empezando por lo que se hace en tal congregación, o por una frase suelta de una carta, es entrar por la mitad. Si la primera vez que la palabra aparece es antes de Israel y antes del sacerdocio levítico, entonces cualquier respuesta seria tiene que dar cuenta de eso. Una línea de tiempo tiene esa ventaja: no permite saltear lo que incomoda, ni a los que quieren cobrar el diezmo ni a los que prefieren no darlo.
Anticipate a hacia dónde va esto, porque es el nudo del asunto: hay dos sacerdocios en juego. Uno es el de Melki-Tzedek (Melquisedec), asociado a ese primer diezmo. El otro es el levítico, que llega mucho después. Y la pregunta que queda parada, y que el estudio va a contestar en los próximos días, es cuál de los dos sigue en pie y qué implica eso para lo que hacés con tu dinero.
Hoy no te pido una decisión sobre el diezmo. Te pido una lectura corta: Bereshit (Génesis) 14:18-20, despacio, anotando qué hace Avraham (Abraham) y qué hace el sacerdote. Todo lo demás se entiende mejor desde ahí.


