Devocional diario

26 de noviembre

Lo que hiciste con lo poco

Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Yahshúa (Jesús), para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.
2 Corintios 5:10

La segunda parábola habla de los talentos, que eran medidas monetarias. En tiempos bíblicos el talento valía seis mil denarios, equivalente al pago por veinte años de trabajo: una pequeña fortuna. Un hombre rico, antes de irse lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes: a uno cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad. Dos negociaron y duplicaron. El tercero cavó en la tierra y escondió el dinero de su señor.

Cuando el señor volvió y arregló cuentas, a los dos primeros les dijo lo mismo, palabra por palabra: sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. No premió el monto sino la fidelidad, y el que duplicó dos recibió el mismo elogio que el que duplicó cinco. Al tercero lo llamó siervo malo y negligente, y le quitó el talento. Fijate su excusa: tuve miedo. No robó nada y no gastó nada; se quedó quieto. Y notá que el reparto no fue parejo: fue conforme a la capacidad de cada uno, porque en el Reino de YAHWEH (Jehová) se premia al eficiente, aunque a los ojos del mundo eso suene injusto.

La parábola no habla sólo de principios económicos. Yahshúa (Jesús) la presentó en el contexto de su segunda venida: cuando regrese vendrá como Rey y como Juez del mundo, y pedirá cuentas a cada uno. Todos vamos a comparecer, escribe Shaul (Pablo), para recibir según lo que hayamos hecho mientras estábamos en el cuerpo, sea bueno o sea malo. Rendir cuentas no es una amenaza para el que estuvo trabajando.

Nombrá hoy el talento que tenés enterrado por miedo. Sacalo del hoyo y usalo una vez, aunque te salga mal.

Este devocional sale deMateo 25