Devocional diario
26 de marzo
Que el Reino baje acá
No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.
Fijate en algo que se pasa por alto. Yahshúa (Jesús) no pidió que lo llevaran al Cielo, donde está el Reino de YAHWEH (Jehová). Pidió que ese Reino descienda y se establezca en la Tierra. La dirección de la oración va del Cielo hacia acá, no de acá hacia arriba.
Eso tiene una razón. El Reino de YAHWEH (Jehová) no es un lugar, es una forma de vida: aquella en la que Él es reconocido como Rey y sus súbditos viven como Él manda. Por eso se puede pedir que venga a un barrio, a una casa, a una oficina. Y no es sólo un buen deseo ni una profecía reservada para los últimos tiempos, aunque Yirmeyah (Jeremías), Daniel y Apocalipsis hablen del día en que se establezca del todo. Cuando lo pedís estás firmando un compromiso: vivir como Él manda, y así traerlo.
La misma lógica aparece cuando oró por sus discípulos. Tampoco pidió que se los llevaran: pidió que los guardaran del mal mientras seguían acá, y que fueran santificados en la verdad. La salida del mundo no era el plan. El plan era gente transformada adentro del mundo. Y ahí hay una corrección para la fe que sólo espera la salida. Mucha oración pide ser retirado del problema: sacame de esta casa, de este trabajo, de este país. La de Él pide lo contrario, guardarnos del mal mientras nos quedamos.
Mirá cómo cierra la primera mitad del Padre Nuestro: todo, hasta acá, habla de la voluntad de YAHWEH (Jehová), y las peticiones personales vienen después. Hoy, antes de pedir lo tuyo, decidí una cosa concreta en la que vas a vivir como Él manda en tu casa. Eso es el Reino bajando.


