Devocional diario

27 de enero

Consagrado y retoño

Y brotará un retoño del tronco de Isaí, y un vástago de sus raíces dará fruto.
Yeshayah (Isaías) 11:1

A Yahshúa (Jesús) le decían «el nazareno» porque vivió en Nazaret en su juventud y la gente creía que ése era su origen; hasta Pilatos le puso ese título en la cruz. Pero la importancia de Nazaret no estaba tanto en el lugar como en el mensaje escondido en el nombre. Aparentemente Mathyahu (Mateo) lo relacionó con una profecía de Amós, donde YAHWEH (Jehová) recuerda que hizo subir a su pueblo de la tierra de Egipto y que levantó de sus hijos profetas y de sus jóvenes nazareos.

En hebreo hay dos palabras que suenan parecido y se escriben distinto. Nazir es el consagrado, el apartado: el que hace un voto voluntario para dedicarse a YAHWEH (Jehová), por un tiempo o para toda la vida, como Sansón, Samuel y Yojanan (Juan) el Bautista. Netzer es el retoño, el vástago. Las dos se le aplican. No queda claro si hizo un voto al estilo de Números 6, pero era evidentemente un hombre consagrado; y proféticamente es el vástago que salió del tronco de Isaí. A sus seguidores les decían los nazarenos, en hebreo notzrim, plural de netzer: literalmente «los vástagos». Hasta hoy a los cristianos se les conoce así en hebreo.

Entonces el apodo que parecía un dato de domicilio resulta ser una identidad, y es la tuya. Si sos notzrim, sos un vástago: algo que no tiene vida propia, que brota de un tronco y da fruto mientras siga pegado. Él mismo lo dijo con otra figura: yo soy la vid, y separados de mí nada podéis hacer.

Revisá hoy de dónde estás sacando la savia. Si llevás días decidiendo, produciendo y aguantando por tu cuenta, volvé a pegarte al tronco antes de seguir.

Este devocional sale deMateo 2