Devocional diario

27 de marzo

Pan para hoy, no para el granero

Con esta frase no sólo se pide alimento. Se reconoce que el Padre es quien provee todo lo que hace falta, y que lo provee cada día. La palabra que carga el peso no es «pan»: es «hoy».

El pan de cada día trae a la memoria el maná de Shemot (Éxodo) 16, el alimento que YAHWEH (Jehová) dio a los israelitas en el desierto. Y ahí hay un detalle que conviene no perder: no era provisión para guardar en graneros. Si recogían más de lo del día, se llenaba de gusanos. La medida era exacta y la recolección era diaria, mañana tras mañana, durante años. No porque a Él le faltara capacidad de dar más, sino porque se la daba día a día para que aprendieran a confiar en Él.

Eso incomoda a cualquiera que planifica. No es que ahorrar esté mal ni que haya que vivir sin previsión; es que hay una clase de acumulación que se hace para no tener que depender de nadie, ni de Él. Y esa se pudre. Mucha de la angustia con la que uno se acuesta no es por lo que falta hoy, sino por lo que podría faltar en seis meses. El maná no se dejaba adelantar. Y fijate cómo se enseñó esa confianza: no con una explicación, sino con una rutina. Recoger cada mañana, año tras año, enseña algo que ningún argumento enseña, que Él estuvo ahí otra vez.

Probá hoy una oración corta y desnuda: pedile lo de hoy, sólo lo de hoy, sin adelantar el mes, y agradecé lo que ya está puesto en la mesa. Mañana volvés a pedir lo de mañana. Para eso quedó escrita la frase así.

Este devocional sale deMateo 6