Devocional diario

28 de febrero

Los milagros eran señales, no el fin

Hizo además Yahshúa (Jesús) muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Yahshúa (Jesús) es el Mesías, el Hijo de YAHWEH (Jehová), y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.
Yojanan (Juan) 20:30-31

Mathyahu (Mateo) cierra el capítulo con el alcance del ministerio: se difundió su fama por toda Siria, y le traían a todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los sanó. Y lo seguía mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán. Los milagros ayudaron a atraer a muchas personas a YAHWEH (Jehová); venían de lejos para encontrarlo.

Pero el estudio corrige una lectura frecuente: muchos creen que el ministerio principal de Yahshúa (Jesús) eran los milagros, y no era así. Éstos sólo eran señales para que creyeran en Él. Yojanan (Juan) lo dice al final de su Evangelio: hizo muchas otras señales que no quedaron escritas, y las que se escribieron se escribieron para que creas que Él es el Mesías y para que, creyendo, tengas vida en su nombre. La señal no es el destino; es el cartel que indica el camino.

Esa distinción ordena bastante desorden actual. Hay gente que sigue milagros y no sigue al Mesías: va donde hay algo llamativo, y cuando no hay nada llamativo se queda sin fe. La sanidad era real y la necesidad era real, pero el propósito de todo eso era que la gente creyera y viviera distinto, no que tuviera una anécdota para contar. Una señal que no te mueve del lugar donde estabas no cumplió su función, por más impresionante que haya sido.

Si hoy estás esperando un milagro, pedilo sin vergüenza; Él sanó a todos los que le trajeron. Pero preguntate también qué vas a hacer con lo que la señal te está señalando. Empezá por eso, que no depende de que el milagro llegue.

Este devocional sale deMateo 4