Devocional diario

29 de agosto

Hablá primero con el que te ofendió

Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.
Mathyahu (Mateo) 18:15

Yahshúa (Jesús) enseñó los pasos concretos para resolver un conflicto entre hermanos en el Reino de YAHWEH (Jehová). El primero es confrontar de forma directa e individual: si tu hermano peca contra vos, andá y reprendelo estando los dos solos, y si te oye, ganaste a tu hermano. Mucha gente se queda callada ante una ofensa o, peor aún, se queja con otros de lo que le hicieron. El Señor nos llama a dar la cara y hablar directamente con el ofensor. Como dice el refrán popular, hablando se entiende la gente.

Si los dos no llegan a un entendimiento, viene la segunda instancia: llevar a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Esos testigos funcionan como intermediarios, no como bandos. Tienen que ser imparciales y conocer la Palabra de YAHWEH (Jehová), y no dan su opinión personal sino consejo basado en principios bíblicos: la intervención no busca favorecer a uno sobre otro, sino encontrar lo justo según el orden de YAHWEH (Jehová). El principio viene de la Toráh, donde se establece que no basta un solo testigo, y la Escritura además dice que en la multitud de consejeros hay sabiduría.

Sólo si el que faltó no asume su responsabilidad el caso pasa a la comunidad de fe, donde tiene una última oportunidad de arrepentirse; tal vez lo mueva la exposición pública. Y si ni a eso responde, debe ser sacado. Suena drástico y es necesario, porque ese pecado se vuelve un cáncer que contamina a la congregación y afecta a todos. Ahora comparalo con lo que hacés: casi siempre empezamos por el paso tres, lo contamos a otros, y saltamos el paso uno porque da vergüenza o porque nos conviene tener razón delante de público.

Hoy elegí una ofensa que venís comentando con terceros y hablá con la persona. Sin testigos y sin discurso armado.

Este devocional sale deMateo 18