Devocional diario

3 de octubre

La levadura en el patio

Y entró Yahshúa (Jesús) en el templo de YAHWEH (Jehová), y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.
Mathyahu (Mateo) 21:12-13

Ese mismo 10 de Nisán, Yahshúa (Jesús) entró en el Templo y echó fuera a los que vendían y compraban, volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas. La fecha no es un detalle suelto: coincide con la práctica judía de sacar la levadura de la casa antes de la Pascua.

El problema era doble. Miles de peregrinos llegaban a Jerusalén queriendo ofrecer sacrificios, y alguien tenía que venderles animales y cambiarles el dinero. Pero el mercado, en vez de quedar en las afueras de la ciudad, se había instalado en los patios del Templo; y los vendedores se aprovechaban de la necesidad del pueblo con precios inflados y tasas desfavorables. Yahshúa (Jesús) citó dos profecías para explicarlo: Yeshayah (Isaías) 56:7, que dice que el propósito de la casa es ser casa de oración, y Yirmeyah (Jeremías) 7:11-12, que advierte que un Templo convertido en cueva de ladrones puede volver a ser destruido, como pasó con el Tabernáculo en Silo.

Fijate que lo que echó afuera no era una maldad evidente: era una actividad útil, puesta donde no iba. Así entra casi todo lo que después estorba. El teléfono en la mesa. El trabajo metido en el domingo. La cuenta pendiente que aparece en medio de la oración. Nada de eso es pecado en sí mismo; el asunto es qué patio terminó ocupando. Lo útil entra despacio y con permiso, y después no se va solo.

Antes de la Pascua, las casas judías se revisaban rincón por rincón buscando levadura. Hacé eso hoy con un solo rincón: elegí una cosa que se instaló donde debería haber oración, y sacala. Un rato, un lugar, un hábito. Empezá por uno.

Este devocional sale deMateo 21