Devocional diario
3 de marzo
La fuerza que se llama mansedumbre
Dichosos…los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.
Manso, según el diccionario, es alguien sosegado, apacible y dócil. El mundo lo lee como debilidad; en el Reino de YAHWEH (Jehová) es una virtud grande. Y hay un dato de idioma que lo aclara: el griego para humildad es praus, y era la misma palabra que se usaba para los caballos domados, los que aprendieron a sujetarse a su amo.
Eso cambia el sentido entero. La mansedumbre no es falta de fuerza: es fuerza sujeta. El mejor ejemplo lo dio Yahshúa (Jesús), que invitó a aprender de Él «que soy manso y humilde de corazón», y fue obediente hasta la muerte. Después de Él, el hombre más humilde de la historia fue Moisés, y Bamidbar (Números) dice que era más humilde que cualquier otro sobre la faz de la tierra. El más humilde fue también el que estuvo más cerca de YAHWEH (Jehová). No es casualidad. Y cuando Yahshúa (Jesús) dijo que los mansos poseerán la tierra no lo inventó: estaba citando Tehillim (Salmo) 37, donde se promete que los mansos heredarán la tierra y se recrearán con abundancia de paz, mientras el malo no existirá más.
Hace falta más fuerza de voluntad para obedecer a Elohim (Dios) que para hacer lo que a uno le provoca o dejarse llevar por lo que diga la gente. Ahí está la trampa: el problema empieza cuando bajamos la vista de Él a este mundo y nos comparamos. Comparado con otros uno se cree mejor o peor, y se le olvida quién es delante de YAHWEH (Jehová).
Hoy tenés alguna decisión donde sabés lo que Él manda y sabés lo que te provoca. Elegí lo que Él manda. Eso es mansedumbre, y no tiene nada de débil.


