Devocional diario

31 de octubre

Mirar lo que no se ve

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella…
Efesios 5:25

Dos hombres discutían qué es un mujerón. Uno describió medidas: una rubia de un metro ochenta, siliconizada, de sonrisa perfecta, y nombró a media docena de modelos famosas. Con esa definición, mujerones hay muy pocos en el mundo entero. Después le preguntó al amigo cuál era su definición, y el otro se quedó pensando un rato antes de empezar.

Su lista no tenía medidas. Un mujerón es la que toma dos autobuses para ir al trabajo y dos para volver, y al llegar encuentra un cesto de ropa para lavar, deberes para revisar y una familia hambrienta para alimentar. La que hace cola de madrugada por la inscripción de sus hijos. La jubilada que espera horas paradas en un banco por una pensión insultante. La que vuelve del supermercado después de comparar precios y hacer malabares con el presupuesto. La que lleva y trae a los chicos, les cuenta historias, ora con ellos y apaga la luz. La que no duerme hasta que el adolescente llega sano a casa, y a la mañana ya está calentando la leche. La que sabe dónde está cada cosa y cuál es el remedio para cada dolor.

Lo que hace incómoda esa lista es que está hecha de trabajo que no se ve. Nadie aplaude una cola de banco ni una mochila revisada. Y lo que no se ve se deja de agradecer: no por maldad, por costumbre. Ahí es donde la mayoría de los maridos pierde, y no en una gran falla.

Efesios 5:25 pide a los maridos amar a sus mujeres como el Mesías amó a la iglesia y se entregó por ella. Eso empieza por mirar. Hoy nombrale a la mujer de tu casa una cosa concreta que hace y que nunca le agradeciste. Decíselo con las palabras exactas.

Este devocional sale deLos pañales de ayer