Devocional diario

31 de diciembre

Lo que sigue después del Amén

Y Yahshúa (Jesús) se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Mathyahu (Mateo) 28:18-20

El Evangelio de Mathyahu (Mateo) termina con la comisión que Yahshúa (Jesús) dio a sus discípulos en el monte de Galilea. Primero declaró de dónde viene la autoridad: toda potestad le es dada en el cielo y en la tierra. Después mandó: id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todas las cosas que les había mandado. Y cerró con una promesa: estoy con vosotros todos los días.

Fijate el orden de esas tres partes, porque no es casual. La orden va en el medio, sostenida por delante por su autoridad y por detrás por su compañía. No dice «andá a ver si podés». Dice que la potestad ya está dada y que Él va a estar todos los días, hasta el fin del mundo. Lo único que queda del lado de los discípulos es ir.

Y notá lo que no pide. No pide un lugar, ni un título, ni una plataforma. Pide discípulos: gente enseñada a guardar lo que Él mandó. Eso no se hace en un evento, se hace con el tiempo y de a una persona. Es un trabajo lento, sin aplauso, que se parece mucho más a criar que a predicar. Enseñar a guardar no es informar: es acompañar hasta que lo aprendido se vuelva vida.

Esta es la misión de los discípulos de aquel monte y también de todos los que le seguimos. Hoy se termina un año de lecturas, y el Evangelio no cierra con un resumen: cierra con una orden. Elegí una persona concreta, ponele fecha a la primera conversación y empezá esta semana a enseñarle lo que aprendiste.

Este devocional sale deMateo 28