Devocional diario

31 de julio

Quién da y quién quita la provisión

Y consumió toda la hierba de la tierra, y todo el fruto de los árboles que había dejado el granizo; no quedó cosa verde en árboles ni en hierba del campo, en toda la tierra de Egipto.
Shemot (Éxodo) 10:15

La novena maravilla y octava plaga se encargó de acabar con todo lo que se había salvado del granizo. Los números ayudan a ver el tamaño: una langosta es capaz de comer su propio peso en alimento, y en un kilómetro cuadrado de un enjambre puede haber setenta y cinco millones de ellas. El texto lo resume sin exagerar nada: no quedó cosa verde en árboles ni en hierba del campo, en toda la tierra de Egipto. Y el golpe iba a los grandes dioses de la cosecha, a los que se rendía tributo con los granos: NEPHRI, que guardaba y protegía las semillas; RENENUTET, diosa de las cosechas; GEB, dios de la tierra; HESET, diosa de la abundancia.

Por primera vez el faraón acepta que ha ofendido a YAHWEH (Jehová) y suplica a Moisés y a Aarón que quiten las langostas: «He pecado contra YAHWEH (Jehová) vuestro ELOHIM (Dios), y contra vosotros». Elohim (Dios) acabó con la provisión del faraón y de Egipto en dos días, demostrando que Él es el único que puede quitar o dar la provisión. Y la lección no era sólo para los egipcios: el pueblo hebreo también había olvidado quién era su verdadero proveedor. Pero apenas la maravilla fue quitada, el faraón volvió a ser el de antes y endureció aún más su corazón.

Ese último detalle es el más incómodo del mes. El arrepentimiento del faraón fue real mientras duró el apuro, y se deshizo cuando pasó. Nos pasa igual: prometemos en la urgencia y olvidamos en el alivio. Lo que prueba un arrepentimiento no es lo que decís con el enjambre encima; es lo que hacés cuando ya se fue.

Hoy volvé sobre algo que le prometiste a Elohim (Dios) en un apuro que ya pasó. Cumplilo ahora que no te aprieta nada.

Este devocional sale deLas 11 maravillas y las 10 plagas de Egipto