Devocional diario
4 de mayo
Cuando el miedo le gana a la fe
¿Qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.
Uno pensaría que los que dejaron todo para seguirlo ya habían alcanzado la cumbre espiritual. Pero el Señor puso a prueba su fe. En medio del lago se levantó una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca, y él dormía. No estaba ignorante de lo que pasaba: estaba reposando, sabiendo que no les iba a pasar nada porque tenía un propósito que cumplir. Probablemente también sabía que la tormenta era una prueba para sus discípulos.
Lo que hizo después fue convertir en realidad las palabras de un Tehillim (Salmo). El salmo 107 describe a los que descienden al mar en naves, ven las maravillas de YAHWEH (Jehová) en lo profundo, claman en su angustia y son librados: cambia la tempestad en sosiego y los guía al puerto que deseaban. Yahshúa (Jesús) reprendió a los vientos y al mar, y se hizo grande bonanza. Pero antes les dijo algo incómodo. Al centurión lo había elogiado por su fe; a éstos, que iban en la misma barca que él, los llamó hombres de poca fe. Creían en YAHWEH (Jehová) en cierta medida, pero por un momento se dejaron vencer por el miedo.
Ahí está el punto que nos alcanza. El miedo es lo opuesto a la fe: es la incertidumbre de lo que va a pasar y la duda de que YAHWEH (Jehová) esté en control. Nos pasa igual cuando miramos las circunstancias en lugar de poner la vista en Él. Y las circunstancias siempre se ven más grandes que la barca.
Hoy, cuando te suba el miedo, decilo en voz alta y seguí adelante con lo que tenías que hacer. Él dijo que iban al otro lado, y llegaron.


