Devocional diario

5 de octubre

Preguntar sin querer la respuesta

Cuando vino al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a él mientras enseñaba, y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Y quién te dio esta autoridad?
Mathyahu (Mateo) 21:23

Los líderes religiosos seguían cuestionando a Yahshúa (Jesús). Lo veían enseñar en las calles y no lograban encuadrarlo: no venía de una doctrina conocida ni podían vincularlo a un maestro reconocido. Así que se le acercaron en el Templo y le preguntaron con qué autoridad hacía esas cosas y quién se la había dado.

Antes de contestar, Él les hizo una pregunta: el bautismo de Yojanan (Juan), ¿de dónde era, del cielo o de los hombres? Los líderes lo discutieron entre sí y calcularon las dos salidas. Si decían «del cielo», les iban a preguntar por qué no le creyeron. Si decían «de los hombres», el pueblo se les venía encima, porque todos tenían a Yojanan (Juan) por profeta. Respondieron «no sabemos», y Yahshúa (Jesús) tampoco se sintió comprometido a responderles.

Eso es lo que más conviene mirar acá: no era una pregunta difícil, era una pregunta insincera. Ellos ya sabían la respuesta; lo que buscaban era la versión que les costara menos. Y uno hace lo mismo con más frecuencia de lo que admite. Pedís consejo esperando que te confirmen lo que ya decidiste. Abrís la Biblia buscando permiso, no dirección. Preguntás en oración y no esperás la contestación porque ya te la imaginás. Y como los líderes del Templo, calculás cuánto cuesta cada respuesta antes de elegir cuál te conviene creer. Eso no es buscar: es negociar, y se nota en que el resultado nunca te sorprende.

Elohim (Dios) no le debe respuesta a una pregunta que no quiere saber. Revisá la que estás haciendo estos días y preguntate si la harías igual sabiendo que la respuesta te va a costar algo. Si dudás, empezá de nuevo: pedile la verdad, no el permiso.

Este devocional sale deMateo 21