Devocional diario

5 de febrero

Reconocé a quien te sostiene

El estudio pone una regla simple: es importante honrar a quienes contribuyen con el crecimiento y el desarrollo de tu negocio. Y nombra dos casos concretos, el proveedor que te presta un buen servicio y el empleado que camina «la milla extra». Cuando eso sucede, dice, hay que celebrar, honrar y reconocer lo que hacen. Sugiere algo palpable: un presente, un detalle. Y cuando se trata de tus empleados agrega una condición previa que no se puede saltear: que les estés pagando un salario digno.

Ese orden importa. El detalle no reemplaza el salario; lo corona. Un presente encima de una paga injusta no es honra, es maquillaje. Honrar, en el sentido bíblico, es reconocer el peso real de alguien, y el primer lugar donde se mide ese peso en un trabajo es la remuneración. Después, y sólo después, viene el gesto que dice «vi lo que hiciste».

Fijate lo fácil que es fallar acá sin mala intención. Al que rinde se le deja de agradecer justamente porque siempre rinde: se convierte en el piso esperado. Al proveedor que nunca falla se le deja de llamar para decirle que no falla. Y la gente que sostiene tu trabajo se desgasta en silencio, muchas veces no por falta de dinero, sino por falta de registro. Nadie renuncia por un presente que no le dieron; la gente renuncia porque llegó a la conclusión de que su trabajo era invisible, y esa conclusión se forma despacio, con cada vez que nadie dijo nada.

Agarrá la lista de ayer. Elegí una de esas personas y reconocele hoy algo puntual, con nombre y apellido de lo que hizo. Si es tu empleado, revisá antes que lo que le pagás sea digno.

Este devocional sale deClaves para el empresario de fe · Parte II