Devocional diario

5 de agosto

El Mesías que rompe paradigmas

En el tiempo de Yahshúa (Jesús) los judíos estaban esperando al Mesías profetizado. La esperanza era concreta y política: alguien que los librara del yugo del imperio romano. En ese clima surgieron varios líderes, y los religiosos los fueron examinando uno por uno para probar si alguno era el Mesías. Entre los examinados estuvieron Yojanan (Juan) el Bautista y Yahshúa (Jesús): a los dos los midieron con la misma vara y en el mismo tribunal informal.

Fijate lo que hace una expectativa cuando se vuelve medida. Si el Mesías tenía que sacar a Roma, entonces el examen no era «¿qué dice este hombre de Elohim (Dios)?», sino «¿sirve para lo que necesitamos?». Por eso los fariseos mandaban emisarios a oír su mensaje y a mirar sus acciones. No era curiosidad: era una auditoría con el resultado escrito de antemano. Y el resultado los dejó incómodos, porque Yahshúa (Jesús) rompía todos los paradigmas religiosos que ellos traían, así que en lugar de rendirse ante la evidencia acumularon dudas acerca de Él.

Hacia ahí vamos estos días. Le van a pedir una señal más aunque ya vieron muchas, Él va a advertir a los suyos sobre la levadura de esa religiosidad, y en un lugar bastante improbable del norte les va a preguntar a sus discípulos quién dicen que es Él. Esa pregunta es el centro de todo. Lo que se juega ahí no es información: es revelación, y no le llega al que audita sino al que se rinde.

Antes de leer el capítulo, hacé una cosa. Escribí en una línea qué esperás vos de Elohim (Dios) este año y tenelo a mano. Si Él no cumple ese dibujo, la que tiene que corregirse es tu expectativa, no Él. El dibujo es tuyo; la promesa es suya.

Este devocional sale deMateo 16